Misterio de Obanos

Obanos

Agosto

Esta historia nos remonta a la leyenda de la joven princesa aquitana Felicia y su hermano. Esta princesa, obligada por su padre a contraer matrimonio, decide peregrinar a Santiago para retrasar su compromiso. Sin embargo, una vez terminada su peregrinación decide no volver a palacio.



Felicia renuncia a su posición y se convierte en sirvienta en la casa de los señores de Amocáin, señorío ubicado en el valle de Egües, decidida a pasar el resto de su vida dedicada al trabajo y el servicio a los demás como camino a la santidad.

Su padre, desesperado por la tardanza, manda a su hijo Guillén en su busca. Al encontrar a su hermana sirviendo, algo injustificable para su sangre noble, es cegado por la cólera y en un arrebato clava una daga en el corazón de Felicia. Cuando es consciente de su crimen decide peregrinar a Santiago para suplicar clemencia a Dios.


Cuenta la tradición que de la Cuentan que de la sepultura de Felicia brotó un clavel sepultura de Felicia brotó un clavel, y ante tal prodigio, los pastores del lugar decidieron exhumar sus restos. Colocaron sus restos sobre un borrico para que les indicara dónde debía ser la sepultura definitiva de Felicia y éste lugar fue la villa de Labiano; en el Valle de Aranguren, donde reposan sus restos incorruptos. Guillén, el joven príncipe de Aquitania, se dedicó por el resto de sus días, a la oración y a la penitencia en la ermita de Nuestra Señora de Amotigui, haciendo obras de misericordia a pobres y peregrinos.

 

Algo de historia

La riqueza pedagógica del Misterio de Obanos radica en la variedad de personajes y en los diálogos del guión escrito por don Santos Beguiristain a principios de los sesenta, con la inestimable aportación de don Manuel Iribarren al redactar el texto definitivo, y la música seleccionada y adaptada por el músico puentesino don Luis Morondo. Las consecutivas representaciones fueron enriqueciendo las escenas con retoques en los textos y nuevas partituras, sin olvidar el perfeccionamiento en la interpretación gracias al buen hacer de sus actores y de sus directores.

Pocos pueblos de Europa pueden presumir como el de Obanos. Todos sus habitantes se involucran en la representación del Misterio y son los depositarios de transmitir de generación en generación, su historia, sus costumbres y sus tradiciones y sin duda alguna, la del Misterio, forma parte principal en su acerbo cultural.

Los trajes de los actores requieren una mención aparte. Las más de mil perchas visten a niños, jóvenes, ancianos, así como a los caballos de los nobles y a las armaduras de los soldados. Han sido muchas las mujeres que han dedicado cientos de horas a su diseño, confección y mantenimiento.